No pedimos esta sala ni esta música. Nos invitaron a entrar. Por lo tanto, como la oscuridad nos rodea, volvamos las caras hacia la luz. Superemos la dificultad de agradecer la abundancia. Nos han dado el dolor para quedarnos pasmados ante la alegría. Nos han dado la vida para negar la muerte. No pedimos esta sala ni esta música. Pero ya que estamos aquí, bailemos . Poema escrito por Stephen King para el episodio final de la serie 22.11.63 .
TODO SERÁ PERFECTO La camisa del uniforme, de un marrón amarillento gastado por los lavados, le estaba pequeña, demasiado apretada. Los pantalones negros, igualmente castigados, le ajustaban demasiado en el trasero y muslos. Los llevaba sin cinturón y los días que comía demasiado debía desabrocharse el botón, por suerte, la barriga colgaba lo suficiente como para tapar esa parte. En su cintura, la porra de vigilante de seguridad se movía siguiendo el bamboleo de sus anchas caderas. Daniel entraba, como cada tarde, a su puesto de trabajo en unos grandes almacenes dedicados a la venta de ropa. Hoy se había repeinado hacía atrás usando gomina; era un día especial. Miraba con ojos alegres y saludaba con su sonrisa bobalicona a todos los empleados con los que se cruzaba. Los hombres sonreían a su paso, aguantando la risa, ahogando los chistes y gracias que se les ocurrían, aunque más tarde los comentarían entre ellos. Ellas lo miraban fugazmente y lo saludaban sin mucho aspavient...